El capitán azulgrana firma un doblete en Yeda y lidera el 3-2 en una final intensa que deja buenas sensaciones al equipo blanco y confirma el resurgir de Vinicius

Ronald Araujo, capitan del Barça, levantando la Copa; foto: UEFA.com.
Ronald Araujo, capitan del Barça, levantando la Copa; foto: UEFA.com.

Yeda, Arabia Saudí – El FC Barcelona volvió a proclamarse campeón de la Supercopa de España tras imponerse al Real Madrid por 3-2 en la final disputada en Yeda (Arabia Saudí). El gran protagonista fue Raphinha, capitán culé y MVP del partido, autor de dos goles que inclinaron definitivamente el título del lado azulgrana en un Clásico vibrante y lleno de matices.

El dominio del Barça fue claro desde el inicio. El equipo azulgrana monopolizó el balón, alcanzando picos cercanos al 80% de posesión, y cerró el partido con un 71%, reflejo de un control sostenido que obligó al Madrid a replegarse. Xabi Alonso apostó por un sistema conservador, con tres centrales y carrileros largos, buscando protegerse y salir rápido, un plan que estuvo cerca de dar frutos en los primeros compases.

Antes de que el marcador se moviera, Vinicius y Gonzalo tuvieron opciones claras para adelantar a los blancos. Sin embargo, el punto de inflexión llegó tras un error de Rodrygo en la salida de balón. Pedri recuperó y conectó con Raphinha, que se fabricó el gol con una acción individual, quebrando a Tchouameni y definiendo entre las piernas de Courtois en el minuto 36.

El Madrid quedó tocado, sostenido por un Courtois decisivo en los peores momentos, pero el tramo final de la primera parte fue un auténtico torbellino. Nada más arrancar el añadido, Vinicius firmó el empate con una jugada marca de la casa, dejando atrás a Koundé y Eric García antes de cruzar el balón. La polémica apareció con un añadido que se alargó hasta los siete minutos, y en ese tiempo llegaron dos goles más: Lewandowski puso el 2-1 tras un gran centro de Pedri, y Gonzalo respondió aprovechando un rechace tras un córner.

La segunda parte fue más tensa que brillante. El Madrid intentó repetir el plan inicial, pero de nuevo apareció Raphinha, esta vez con un disparo desde la frontal que, tras tocar en Asencio, descolocó a Courtois para el 3-2 definitivo. El encuentro se calentó, hubo encontronazos y una tarjeta roja a De Jong por una dura entrada sobre Mbappé, que apenas había entrado en juego tras saltar al campo en el minuto 75.

Los blancos tuvieron ocasiones claras para empatar, especialmente Carreras y Asencio, pero también el Barça pudo sentenciar. Finalmente, el título fue azulgrana. El Barça levanta su 16ª Supercopa en la última edición disputada en Arabia Saudí, mientras el Madrid se marcha con el consuelo de una imagen más competitiva y el despertar de Vinicius.

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