El nuevo técnico blue asiste desde el palco a una caída que saca al equipo del top-5 y acentúa el malestar con la propiedad

Londres, Inglaterra – El Chelsea de Liam Rosenior ya conoce la dureza del escenario que le espera. Apenas unos días después de ser anunciado como nuevo entrenador, el técnico inglés presenció desde el palco de Craven Cottage la derrota por 2-1 ante el Fulham, un resultado que no solo frustró cualquier impulso inmediato, sino que sacó a los ‘blues’ del top-5 de la Premier League por primera vez desde agosto, relegándolos hasta la octava posición.
Rosenior, de 41 años, describió su llegada a Stamford Bridge como “uno de los momentos más orgullosos de mi vida”, pero la realidad fue contundente. Acompañado por el copropietario Behdad Eghbali y miembros de la cúpula deportiva, el nuevo técnico observó cómo el equipo que hereda volvía a evidenciar fragilidad competitiva, encadenando una dinámica preocupante: solo una victoria en los últimos nueve partidos de liga y dos triunfos en los últimos once encuentros oficiales.
El ambiente tampoco ayudó. Desde la grada visitante se escucharon cánticos contra la propiedad y la dirección del club, reflejo de una relación cada vez más deteriorada entre la afición y el proyecto liderado por Todd Boehly y Clearlake Capital. El malestar es profundo y Rosenior es consciente de que solo los resultados podrán reconstruir la confianza. No por casualidad, en su primera entrevista oficial repitió hasta en catorce ocasiones la palabra “ganar”, subrayando que entiende la exigencia histórica del club.
En lo deportivo, los problemas son estructurales. A pesar de haber gastado más de 1.500 millones de libras desde 2022, el Chelsea sigue mostrando una inconsistencia crónica, agravada por la juventud extrema de su plantilla. El once titular presenta una media de edad inferior a los 24 años, un perfil que ilusiona a largo plazo, pero que penaliza la regularidad y la gestión de momentos clave. El propio Rosenior ya vivió situaciones similares en el Estrasburgo, otro equipo joven que dejó escapar numerosos puntos tras ir por delante en el marcador.
A ello se suma la mala disciplina, uno de los grandes lastres recientes. En Fulham, la expulsión de Marc Cucurellavolvió a condicionar el partido, y las posteriores tarjetas por protestar reflejaron una falta de control emocional que preocupa internamente. Desde el inicio del curso 2023-24, el Chelsea es el equipo más amonestado de la Premier League, un dato que evidencia un problema persistente.
Rosenior iniciará ahora su trabajo de campo, con su primer entrenamiento completo y el debut oficial en el banquillo ante Charlton en la FA Cup, antes de afrontar duelos decisivos frente a Arsenal y Brentford. El desafío es enorme: reconstruir un equipo frágil, calmar a una afición enfadada y devolver al Chelsea al camino de la Champions. El margen de error, en Stamford Bridge, es mínimo.





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