Un equipo joven, mayoritariamente español y con un fútbol moderno desafía a Juventus, Roma y Milan desde las orillas del lago

Como, Italia – A apenas dos pasos de las idílicas orillas del lago de Como, un grupo de futbolistas jóvenes, talentosos y en su mayoría españoles está escribiendo una de las historias más sorprendentes del fútbol italiano reciente. Hace solo cinco años, la afición del Como Calcio animaba a su equipo en la Serie C. Hoy, ese mismo club pelea de tú a tú con Juventus, Roma y Milan por una plaza en la próxima Champions League, haciendo soñar a una ciudad de poco más de 80.000 habitantes.
La contundente victoria a domicilio ante el Pisa (0-3) permitió al Como colocarse de forma provisional en la cuarta posición, empatado con Roma y Juventus. Ambos gigantes, eso sí, respondieron ganando sus respectivos partidos, pero el conjunto lariano mantiene una baza clave: tiene un partido menos. Si el próximo jueves vence al Milan en el encuentro aplazado, el cuarto puesto —el que abre las puertas de la Champions— será suyo.
Pese a la euforia que rodea al equipo, Cesc Fàbregas insiste en rebajar expectativas. “Os juro que no miro la clasificación nunca. Hoy alguien del staff me lo ha dicho y he respondido que basta. No es nuestro momento para hablar de objetivos”, afirmó tras el partido en Pisa. Sin embargo, los números contradicen su prudencia: cuarto mejor ataque de la Serie A con 26 goles y, sobre todo, mejor defensa del campeonato junto a la Roma, con solo 12 tantos encajados.
Parte de la prensa italiana ha mirado con recelo el fenómeno, encasillando a Fàbregas entre los “entrenadores-filósofos” que supuestamente complican el fútbol. Molesta su juventud, molesta su propuesta y molesta también que el Como no tenga ni un solo italiano en la plantilla. Pero quizá el debate debería centrarse menos en el origen de los jugadores y más en la escasez de talento local, en un país que corre el riesgo de quedarse fuera del Mundial por tercera vez consecutiva.
Es cierto que el Como invirtió más de 100 millones de euros en verano, pero no lo hizo en estrellas consolidadas. Apostó por talento emergente: futbolistas como Jacobo Ramón, Jesús Rodríguez, Addai o Máximo Perrone, muchos de ellos viviendo su primera temporada como titulares en una gran liga. El ejemplo más claro es Nico Paz, cuyo crecimiento ha sido tan notable que todo apunta a su regreso al Real Madrid.
La grandeza del proyecto de Fàbregas reside en haber convertido a esos jóvenes en un equipo competitivo ante superpotencias, sin renunciar a un estilo reconocible. Su Como es un híbrido italo-español: posesión, presión alta, salida limpia desde atrás y, al mismo tiempo, una solidez defensiva obsesiva. Defiende atacando, con el pressing más intenso de la Serie A y una agresividad que desmonta prejuicios.
Entre montañas y lago, lejos de los grandes focos, el Como y Fàbregas están demostrando que otra forma de competir en Italia es posible. Y, aunque algunos se empeñen en mirar con desconfianza, la realidad es clara: van por el camino correcto. Soñar, esta vez, no es una locura.





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