El club bávaro amplía el castigo y dejará sin aficionados uno de los fondos del Allianz Arena ante el Union Saint-Gilloise

Münich, Alemania – El FC Bayern de Múnich ha decidido ir un paso más allá de la sanción impuesta por la UEFA y cerrará por completo la Curva Sur del Allianz Arena en el próximo partido de la Liga de Campeones frente a la Royale Union Saint-Gilloise, previsto para el 21 de enero. La medida llega después del uso reiterado de pirotecnia por parte de aficionados en varios encuentros europeos disputados en casa.
La Comisión Disciplinaria de la UEFA había castigado al Bayern con una multa de 50.000 euros y el cierre parcial del estadio, concretamente de los sectores 111 a 114. Sin embargo, el propio club ha explicado que, por razones técnicas, no es posible anular únicamente esas localidades, lo que ha obligado a tomar una decisión más drástica.
Según informó el Bayern en su página web, no existen entradas diferenciadas por bloques en la fila inferior de la Curva Sur, y las 9.336 localidades correspondientes a los sectores 109 a 117 comparten el mismo sistema de acceso. “Técnicamente no es posible cancelar de forma específica las 4.800 entradas de los bloques 111 a 114”, señala el comunicado. Por ello, todas las entradas de la Curva Sur serán anuladas y reembolsadas, dejando el fondo sur completamente vacío.
La consecuencia inmediata será la ausencia de casi 10.000 aficionados en uno de los partidos europeos más importantes de la temporada en Múnich, un golpe tanto para el ambiente del estadio como para la imagen del club.
El director ejecutivo del Bayern, Jan-Christian Dreesen, ya había mostrado su enfado tras el encuentro ante el Sporting de Lisboa, en el que volvió a producirse el encendido de bengalas pese a que la UEFA había dejado la sanción en suspenso de forma condicional. “No se puede aceptar”, afirmó entonces con dureza. “Incluso me preocupaba que el partido tuviera que ser cancelado por la falta de visibilidad”, añadió, anticipando que la UEFA acabaría aplicando una exclusión parcial de aficionados.
Dreesen también reconoció su frustración por la reiteración de los incidentes, pese a los controles de seguridad: “Las formas de introducir pirotecnia son lo suficientemente creativas como para que ocurra una y otra vez. Lo vemos en muchos estadios”.
Con esta decisión, el Bayern lanza un mensaje contundente a su afición y asume un castigo mayor del estrictamente impuesto por la UEFA, en un intento de frenar definitivamente el uso de pirotecnia y evitar sanciones aún más severas en el futuro.




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