El delantero de Arsenal, que llegó este mismo verano, está dejando un poco frío a todos los fanáticos de los Gunners y de la Premier League

Gyökeres haciendo su mítica celebrando; foto: BBC.
Gyökeres haciendo su mítica celebrando; foto: BBC.

Londres, Inglaterra – La llegada de Viktor Gyökeres al Arsenal se produjo con una etiqueta imponente. El delantero sueco aterrizó en Londres procedente del Sporting CP tras firmar una temporada descomunal, con 54 goles en 52 partidos, cifras que lo convirtieron en el atacante más prolífico de Europa. Sin embargo, alcanzado el ecuador del curso, su impacto goleador en la Premier League es sensiblemente menor: cinco tantos, dos de ellos desde el punto de penalti.

La diferencia no se explica únicamente por una cuestión de adaptación individual. En Lisboa, Gyökeres brilló dentro de un contexto táctico muy favorable a sus virtudes. El Sporting no siempre elaboraba largo, pero sí buscaba de manera recurrente el pase rápido tras recuperación, explotando su potencia, sus desmarques al espacio y su capacidad para atacar defensas desorganizadas. Desde posiciones abiertas, especialmente partiendo desde la derecha o el carril interior izquierdo, el sueco encontraba metros para correr, perfilarse y finalizar con potencia, incluso desde ángulos reducidos.

El Arsenal de Mikel Arteta, en cambio, propone un fútbol mucho más estructurado. Los ‘gunners’ priorizan la posesión, las secuencias de pase en corto y la ocupación racional de los espacios para desarmar bloques bajos, el escenario más habitual en la Premier League. Esa realidad reduce drásticamente el espacio a la espalda de la defensa, justo el ecosistema en el que Gyökeres fue devastador en Portugal. El sueco se encuentra ahora con áreas congestionadas, menos metros para acelerar y la obligación de jugar más de espaldas, una faceta que no define su perfil.

A ello se suma que, aunque el Arsenal ha intentado activar un juego más directo —es el equipo que más balones largos ha utilizado esta temporada en la liga—, las defensas inglesas, más físicas y mejor organizadas, recuperan posiciones con rapidez y neutralizan muchas de esas situaciones. Gyökeres acaba reciclando la posesión en lugar de finalizar, algo poco habitual en su etapa en el Sporting.

Pese a todo, su aportación no es irrelevante. Su presión alta, su movilidad sin balón y su capacidad para arrastrar centrales están generando ventajas indirectas que el Arsenal ha sabido capitalizar, abriendo espacios para la llegada de jugadores como Ødegaard o los interiores. Aun así, el club londinense necesita más goles de su ‘9’ si aspira a romper su larga sequía liguera.

Una posible solución pasa por ajustar el ecosistema ofensivo: emparejarlo con un delantero complementario como Kai Havertz, capaz de fijar defensores y descargar de espaldas, podría liberar a Gyökeres para atacar el espacio en segunda línea, un rol más cercano al que lo convirtió en estrella en Portugal. La adaptación sigue en curso, pero el Arsenal sabe que exprimir a su fichaje estrella será clave en la pelea por el título.

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