El club francés pone fin a la etapa del técnico tras una racha de nueve derrotas consecutivas y confía en un viejo conocido para intentar enderezar el rumbo

Franck Haise en el banquillo del Niza; foto: Tribuna.com.
Franck Haise en el banquillo del Niza; foto: Tribuna.com.

Niza, Francia – Franck Haise ya no es entrenador del OGC Nice. El club de la Costa Azul y el técnico han acordado de manera consensuada la rescisión de su contrato, apenas año y medio después de su llegada procedente del Lens. La decisión llega en un contexto deportivo muy delicado, con el equipo hundido en una dinámica negativa que ha lastrado por completo la temporada y ha obligado a la propiedad a mover ficha antes de que la situación se deteriore aún más.

El Niza ocupa actualmente la 13ª posición en la Ligue 1, muy lejos de las expectativas generadas tras el brillante cuarto puesto logrado el curso pasado, el mejor del club desde la temporada 2016-17. A ese desplome en el campeonato se suma un rendimiento europeo muy pobre. El equipo encadena 18 partidos sin ganar en competiciones continentales y ya está matemáticamente eliminado tras una fase de liga desastrosa, tanto en la pasada edición como en la actual.

La crisis se agudizó con una racha de nueve derrotas consecutivas, que solo se interrumpió el pasado fin de semana en la Copa de Francia ante el Saint-Étienne (2-1). Sin embargo, ese triunfo no fue suficiente para sostener un proyecto claramente desgastado. En las últimas semanas, el propio Haise había llegado a insinuar que podía ser “el fusible” de la situación, e incluso puso su cargo a disposición del club tras la dura derrota en Lorient (1-3), un partido marcado además por tensiones con la afición durante el regreso del equipo a Niza.

El balance global de Franck Haise al frente del Gym deja 25 victorias, 14 empates y 31 derrotas en todas las competiciones. Aunque su primera temporada fue notable y permitió al club regresar a Europa, el presente curso ha evidenciado una pérdida de rumbo tanto a nivel de resultados como de sensaciones.

Para intentar revertir esta dinámica, el Niza ha apostado por una solución conocida. Claude Puel será el encargado de asumir el banquillo. El técnico francés ya dirigió al club entre 2012 y 2016 y conoce bien el entorno. Su misión será doble: estabilizar al equipo en la Ligue 1 y cerrar de la forma más digna posible una participación europea que ha sido un lastre para la temporada.

El cambio en el banquillo refleja la urgencia de un Niza que necesita resultados inmediatos y recuperar la confianza, tanto dentro del vestuario como en la grada.

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