El técnico italiano admite que ha vivido “las peores 48 horas” desde su llegada a Stamford Bridge pese al triunfo ante el Everton y lanza un mensaje de reivindicación en medio de las críticas

Enzo Maresca, preocupado; foto: Talk Chelsea.
Enzo Maresca, preocupado; foto: Talk Chelsea.

Londres, Inglaterra – Enzo Maresca dejó una de las declaraciones más llamativas desde que es entrenador del Chelsea tras la victoria por 2-0 ante el Everton en Stamford Bridge, un triunfo que devolvió a los ‘blues’ a los puestos de Champions League pero que no logró ocultar el malestar del técnico italiano. Lejos de celebrar únicamente los tres puntos, Maresca reconoció que el contexto previo al partido había sido el más complicado desde su llegada al club.

“Han sido las peores 48 horas desde que me uní al Chelsea”, aseguró el exentrenador del Leicester en la rueda de prensa posterior al encuentro. Un mensaje tan contundente como inesperado, pronunciado apenas minutos después de poner fin a una racha de cuatro partidos sin ganar entre todas las competiciones.

Maresca quiso destacar, por encima de todo, la respuesta de sus futbolistas en un momento adverso. “Con todos los problemas que hemos tenido, los jugadores lo están haciendo de manera fantástica. Por eso los alabo”, explicó, antes de apuntar directamente a la falta de respaldo que, según él, ha sentido en los últimos días. “Mucha gente no nos ha apoyado, ni a mí ni al equipo”, añadió.

Preguntado por el destinatario de sus palabras, el técnico evitó personalizar y habló “en general”, aunque sí quiso dejar claro que no se refería a la afición. “Amo a los fans y estamos muy contentos con ellos”, subrayó, tratando de separar el apoyo del estadio del ruido exterior generado tras la derrota europea ante el Atalanta.

El entrenador italiano también puso el foco en las numerosas bajas que han condicionado al Chelsea durante gran parte de la temporada. “Hemos jugado 16 partidos de Premier League, cinco sin Moisés Caicedo, once sin Cole Palmer y prácticamente todos sin Liam Delap”, recordó. Aun así, defendió el rendimiento del grupo: “No importa quién juegue, el equipo responde. Eso es lo que me hace estar orgulloso”.

La victoria ante el Everton, con goles de Cole Palmer y Malo Gusto, no solo cortó la mala dinámica, sino que reafirmó al Chelsea en el cuarto puesto de la clasificación. Sin embargo, el discurso de Maresca refleja una tensión latente en torno a un proyecto que él mismo define como una reconstrucción, basada en jóvenes y con necesidad de tiempo, lejos de las exigencias inmediatas del pasado.

Aunque sus palabras dejaron interrogantes en el aire, en el club se interpretan como una reacción emocional tras días de críticas y presión externa. Maresca tendrá ahora la oportunidad de explicar su mensaje con más calma, antes de afrontar los próximos compromisos decisivos que marcarán el rumbo del Chelsea en las próximas semanas.

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