Christopher Nkunku lleva cero goles, Rafael Leao está lesionado y Pulisic no puede ser el que haga todo

Milán, Italia – El Milan volvió a sumar puntos, pero el partido ante el Sassuolo dejó al descubierto una realidad que empieza a preocupar seriamente en San Siro: el ataque no funciona. La noche fue para el recuerdo de Davide Bartesaghi, canterano de 19 años y lateral izquierdo de profesión, autor de dos goles que rescataron al equipo. Una historia preciosa, casi de cuento, pero que al mismo tiempo expone una pregunta incómoda: ¿por qué el Milan depende de un defensa para marcar?
Este equipo no puede esconderse ya en la pelea por el Scudetto. La clasificación le obliga a mirar arriba, pero el rendimiento revela lagunas claras. Los méritos existen, pero los defectos también, y uno de ellos es estructural. No siempre aparecerá el pie salvador de Bartesaghi para evitar un tropiezo, y menos cuando quienes deberían decidir los partidos no están respondiendo.
El problema principal está en la delantera. Christopher Nkunku sigue sin estrenarse y continúa a cero goles, Rafael Leao está fuera y Christian Pulisic, por mucho que viva un momento extraordinario y rinda a un nivel altísimo en Europa, no puede asumirlo todo cada semana. Falta un referente ofensivo claro, un delantero reconocible, alguien que sea el punto de apoyo del ataque. Un perfil a lo Giroud, capaz de ordenar el juego ofensivo y de resolver partidos cerrados.
Massimiliano Allegri se ve obligado a improvisar jornada tras jornada. Pulisic y Leao, que sobre el papel deberían ser la pareja titular, apenas han coincidido 135 minutos juntos. Nkunku empieza a mostrar alguna señal tímida de mejoría, pero todavía insuficiente para liderar el ataque. Y el caso de Santi Giménez se ha convertido en un pequeño misterio: recuperado a nivel médico, pero sin fecha clara de regreso competitivo, con un tobillo que sigue generando dudas incluso dentro del club.
El propio Allegri dejó entrever el problema antes del duelo con el Sassuolo, reconociendo que “sería bueno poder contar con cuatro delanteros”, una frase que dice mucho del momento actual del Milan. El técnico sabe que, en estas condiciones, no puede aspirar a competir al máximo nivel durante toda la temporada.
Por eso, el mercado aparece como una necesidad más que como una opción. Desde el club admiten que están atentos y los nombres que más fuerza han ganado en los últimos días son los de Joshua Zirkzee y Niclas Füllkrug. Dos perfiles muy distintos, pero ambos capaces de ofrecer soluciones inmediatas y dar aire a un ataque que ahora mismo depende en exceso de la inspiración individual.
La magia ocasional, como la de Bartesaghi ante el Sassuolo, siempre será bienvenida en San Siro. El problema es que no puede convertirse en una obligación. Si el Milan quiere mantenerse en la zona noble de la Serie A y aspirar a algo más, necesita goles arriba. Y los necesita cuanto antes.





Deja un comentario