El técnico español transforma al Villa desde la crisis inicial hasta la conversación seria por el título gracias a una fe inquebrantable en sus métodos y una gestión férrea del vestuario

Unai Emery celebrando en Villa Park; foto: Reddit.
Unai Emery celebrando en Villa Park; foto: Reddit. 

Birmingham, Inglaterra – El Aston Villa vive un renacimiento que lleva la firma de Unai Emery. Hace apenas once semanas, el equipo era colistay todavía no conocía la victoria, eliminado de la Carabao Cup y último club de la Football League en ver portería. Hoy, tras una escalada que roza lo improbable, el conjunto de Birmingham es tercero en la Premier League, con números que alimentan —cada vez más— el debate sobre si forma parte de la carrera por el título.

La victoria por 2-1 ante el Arsenal, destacada por BBC Sport como un golpe de autoridad, supuso la 63ª victoria de Emery en la Premier League, récord histórico en el club. En 2025, solo Manchester City y Arsenal han sumado más puntos que los 67 del Villa en 34 partidos, una estadística que resume la dimensión de su trabajo.

Pese a las dudas iniciales, la marcha de Monchi en septiembre y un mercado de fichajes condicionado por las normas de PSR, Emery no modificó ni un centímetro su metodología. Ni cambios radicales ni volantazos tácticos: perseverancia absoluta. “Nada ha cambiado”, explican desde BBC Sport. Y esa fidelidad a su plan ha devuelto al equipo al lugar que había conquistado en los últimos dos años.

Con Ollie Watkins atravesando una sequía que lo dejó en un gol en 19 partidos, sin el brillo de Marcus Rashford o Marco Asensio, y con refuerzos como Sancho, Elliott o Lindelof aún sin impacto real, el Villa parecía destinado a la mediocridad. Pero Emery, defensor de un entorno de alto enfoque en Bodymoor Heath y famoso por su meticuloso análisis en vídeo, cerró filas y arrastró al equipo nuevamente hacia la excelencia.

El impacto es incuestionable: nueve victorias en los últimos diez partidos de Premier, 13 triunfos en las últimas 15 competiciones oficiales y un rendimiento creciente que sugiere que el Villa ni siquiera ha alcanzado su límite. Las métricas lo avalan: el equipo ha pasado de un xG acumulado de 3,8 a 8,8, ha incrementado disparos (de 52 a 75), entradas al área, ocasiones generadas y agresividad ofensiva.

Mientras el club espera cerrar la llegada del joven brasileño Alysson en enero, Emery mantiene los pies en el suelo. “No somos contendientes al título”, insistió tras vencer al Arsenal. Pero la Premier comienza a opinar lo contrario.

A tres puntos de su antiguo equipo y con la Champions muy encaminada (una victoria ante el Basilea aseguraría el pase), el Aston Villa ha convertido la perseverancia de Emery en su principal motor competitivo. El técnico español, ahora con pleno control institucional —algo que nunca tuvo en París o Londres—, ha logrado lo que parecía imposible: un Villa temible, fiable y candidato a todo.

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