La posible entrada de varios ultras en los órganos de decisión de la entidad genera inquietud interna ante las elecciones del 26 de enero de 2026, donde se renovarán comités clave del club

Los ultras del Eintracht Frankfurt celebrando; foto: El Confidencial.
Los ultras del Eintracht Frankfurt celebrando; foto: El Confidencial. 

Eintracht, Alemania – La futura Asamblea General del Eintracht Frankfurt, prevista para el 26 de enero de 2026, está generando una inusual expectación. Según Kicker, miembros vinculados a los Ultras Frankfurt han incrementado su presencia en las listas electorales, lo que podría alterar la estructura de poder del club y condicionar futuras decisiones estratégicas.

El Eintracht vive un momento de tensión institucional. Tras un 2024 marcado por cambios históricos —desde la salida de Peter Fischer hasta la aprobación del polémico aumento de capital de la Fußball AG—, la próxima asamblea se perfila decisiva. En ella se renovarán dos órganos clave: el Consejo de Administración (ocho miembros) y el Comité Electoral(once miembros), ambos encargados de proponer al candidato a la presidencia del club cada cuatro años.

Según Kicker, al menos tres ultras aspiran a ocupar un asiento en el Consejo de Administración, mientras que ya existe presencia ultra en los comités actuales:

  • Dos ultras en el Comité Electoral
  • Uno en el Consejo de Administración
  • Benjamin von Loefen, ultra elegido vicepresidente el pasado febrero

La normativa interna del Eintracht establece que cualquier candidato a la presidencia debe obtener dos tercios de apoyo en ambos comités. Esto significa que, con solo tres ultras dentro del Consejo de Administración, podrían bloquear candidaturas, exigir concesiones o influir en la elección del presidente y en la composición del Consejo de Supervisión de la Fußball AG, donde cinco de los nueve miembros provienen del club.

La capacidad de movilización de los ultras en las asambleas presenciales es uno de los factores que más inquieta a la directiva. Con más de 150.000 socios, la participación habitual apenas llega al 2 %, lo que otorga un peso desproporcionado a los grupos más organizados.

Una de las preocupaciones filtradas a Kicker es la posible presentación, antes del 15 de diciembre, de una propuesta para que las asambleas generales futuras se celebren únicamente de forma presencial, eliminando la modalidad híbrida. De aprobarse, reforzaría aún más el poder de los ultras, capaces de movilizar grandes grupos de asistentes.

El actual presidente, Mathias Beck, cuyo mandato expira en 2027, deberá presentarse a reelección el próximo año. Sin embargo, su candidatura podría depender ahora de la aprobación de unos comités donde la influencia ultra va en aumento.

La situación abre un debate profundo sobre la gobernanza del club y el equilibrio entre la masa social general y los grupos organizados. Como advirtió el portavoz de la junta, Axel Hellmann, en declaraciones a Kicker:


“No podemos decir que la participación legitima el 50+1 si solo el 2 % de los miembros acude a la asamblea.”

La Asamblea del 26 de enero no será una más. Para muchos, puede ser un punto de inflexión en el modelo de participación del Eintracht y en el peso que los grupos ultras tendrán en el futuro político del club.

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