El Olympique Lyonnais afrontará una nueva audiencia de mitad de temporada con el gendarme financiero del fútbol francés, meses después de haber evitado el descenso administrativo en apelación

Lyon, Francia – El Olympique Lyonnais tendrá un jueves decisivo el próximo 11 de diciembre. Mientras el equipo de Paulo Fonseca disputará por la noche su duelo de Europa League ante el Go Ahead Eagles, la directiva deberá pasar por París una nueva revisión de la DNCG, que evaluará el estado económico del club tras su delicada situación del pasado verano.
Según información de L’Équipe, los dirigentes del OL serán recibidos a última hora de la mañana por la Dirección Nacional de Control de Gestión (DNCG), organismo que sirve de regulador financiero del fútbol francés. Esta audiencia de mitad de temporada será crucial para validar que el club está cumpliendo con las exigencias impuestas tras su rescate económico.
El pasado verano, la DNCG había tomado una decisión drástica: descender administrativamente al Lyon a la Ligue 2, un golpe que provocó incluso la salida de John Textor, propietario del club hasta entonces. Sin embargo, el OL logró finalmente permanecer en la élite tras una apelación exitosa, aunque sometido a un fuerte control: limitación de la masa salarial, supervisión estricta de la contratación y obligación de demostrar una recuperación financiera sostenida.
Desde entonces, el club, ahora bajo el liderazgo de Michele Kang, ha trabajado en reconstruir su estabilidad económica, reorganizar su estructura interna y ajustar su política deportiva. Aun así, tal y como apunta L’Équipe, estas restricciones no se levantarán este invierno y es probable que la DNCG mantenga un marco de vigilancia cerrado.
Para el OL, esta audiencia supone una prueba más en un proceso de saneamiento que todavía está lejos de completarse. La institución necesita demostrar que los esfuerzos realizados desde julio no solo se mantienen, sino que están dando resultados claros en términos de equilibrio presupuestario y proyección de ingresos.
El contraste del día no pasará desapercibido: mientras los jugadores buscarán un triunfo europeo por la noche en el Groupama Stadium, la directiva habrá jugado horas antes un partido igual de trascendental, aunque fuera del césped.
El 11 de diciembre será, una vez más, un termómetro para medir la solidez económica de un Lyon que sigue luchando por volver a la normalidad tras un verano traumático.





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