El Atlético de Madrid busca músculo ejecutivo para su estructura futbolística y pone el foco en la figura del ex directivo del Barça

Madrid — El Atlético de Madrid, inmerso en una reestructuración de sus órganos de gestión, está evaluando dar un salto en su estructura deportiva al reforzar su equipo ejecutivo con la incorporación de figuras de peso. Uno de los nombres que suena con fuerza es el de Mateu Alemany, señalado como opción para liderar el área deportiva bajo el paraguas de Carlos Bucero, nuevo director general de fútbol del club —un movimiento que, según medios como Marca, podría materializarse pronto.
Bucero, que llegó al club rojiblanco con el objetivo de poner orden y profesionalizar la toma de decisiones deportivas, ya ejerce como enlace directo con la dirección deportiva actual y con los responsables del fútbol base e institucional. En los planes del club figura fortalecer esa área para dotarla de mayor independencia operativa respecto a otras áreas institucionales.
Una operación estratégica
La llegada de Alemany, hombre de larga trayectoria en la gestión deportiva del fútbol español, supondría una señal clara de ambición. Con experiencia en clubes como el FC Barcelona o el Mallorca, su perfil aporta conocimiento de mercados, contratos, planificación de plantilla y capacidad de estructuración deportiva. En Atlético se busca que el área de fútbol gane peso técnico frente a decisiones más institucionales.
Bucero, por su parte, ya fue designado para supervisar aspectos como la dirección deportiva, fútbol femenino y la academia del club. Durante su presentación, Gil Marín explicó que Bucero reportará directamente a él en lo que concierne a estrategia deportiva. Algunos medios recuerdan además que, antes de su desembarco, sonó con fuerza el nombre de Alemany para ocupar ese puesto en el Atlético, aunque finalmente no se llegó a acuerdo.
Desafíos y resistencias
El Atlético no parte de cero: la figura de Andrea Berta sigue siendo relevante en la estructura deportiva, con influencias directas en el primer equipo y en la planificación. La llegada de una figura como Alemany podría generar tensión interna o solapamientos si no se definen claramente las competencias.
Por otro lado, brindar más autonomía técnica al departamento deportivo también implica responsabilidad ante resultados y un mayor escrutinio sobre decisiones corporativas y deportivas. Los aficionados y los medios estarán atentos a cómo se articula este nuevo esquema de poder interno, especialmente en un club con altas expectativas deportivas.
Desde su llegada, Bucero ha sido pieza clave en la reorganización del Atlético. El club ya ha reforzado su estructura institucional con la incorporación de Óscar Mayo para el área de Ingresos y Operaciones, con el fin de repartir tareas de gestión entre perfiles especializados. Con el refuerzo del área deportiva, el Atlético aspira a competir no solo en el terreno de juego, sino también en los despachos.





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