El clásico entre Paris Saint-Germain y Marsella, aplazado por lluvia, ha sido reprogramado justo a la hora de la ceremonia; jugadores y entrenador nominados se verán obligados a elegir entre el campo y el escenario

Andriy Shevchenko entregando el Balón de Oro en el escenario; foto: LOS 40.
Andriy Shevchenko entregando el Balón de Oro en el escenario; foto: LOS 40.

El partido de Ligue 1 entre Olympique de Marsella y Paris Saint-Germain (PSG) ha sido reprogramado para el lunes 22 de septiembre a las 20:00 horas locales, después de que fuertes lluvias obligasen a suspenderlo en su horario original de domingo. La nueva fecha coincide con la gala del Balón de Oro 2025, que arranca poco después, y donde varios futbolistas del PSG, así como su entrenador, tienen nominaciones importantes.

Este cambio ha provocado sorpresa y controversia en Francia, pues jugadores como Achraf Hakimi, Vitinha, Fabián Ruiz, Khvicha Kvaratskhelia, Nuno Mendes, entre otros nominados del PSG, podrían perderse la gala o verse obligados a descuidar la ceremonia debido a la simultaneidad de los eventos. Además, Luis Enrique, técnico del PSG y también candidato a premio, se verá impedido de asistir al evento.

Según fuentes oficiales, el partido fue aplazado inicialmente por razones de seguridad ante las alertas de lluvias muy intensas, que incluían previsiones de tormentas, fuertes precipitaciones y riesgos para los desplazamientos. Por su parte, la Liga de Fútbol Profesional de Francia decidió reubicar el choque para el lunes, momento que coincide exactamente con la ceremonia del Balón de Oro 2025, que está programada para las 21:00 horas en París.

El reprogramado PSG-Marsella no cuenta con un escenario cómodo para todos: la liga argumenta que esta era la opción disponible tras el aplazamiento, pese al conflicto de horarios con la gala. Desde el club parisino podrían verse en la disyuntiva de priorizar el partido o la gala, lo que ha generado malestar en sectores del fútbol francés y entre aficionados.

En resumen, la decisión de la Ligue 1 de mover el clásico a la misma hora que la gala del Balón de Oro implica que muchos jugadores nominados y el entrenador del PSG tendrán que elegir entre asistir al evento más prestigioso del año futbolístico o cumplir con sus compromisos deportivos. Se abre así un choque de prioridades entre lo institucional, lo mediático y lo deportivo, con impacto potencial en imagen, reconocimiento y moral.

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