La lesión del capitán y su conflicto con el club complican la inscripción de porteros y ponen en jaque la estructura bajo palos para la próxima temporada

La portería del FC Barcelona atraviesa un momento de alta complejidad. El capitán Marc‑André Ter Stegen, lesionado de espalda y recién operado, no se ha ejercitado con el resto del equipo en los primeros entrenamientos, generando alarma sobre su futuro y la capacidad del club para inscribir a nuevos porteros. Mientras tanto, Joan García, fichado por 25 M € del Espanyol, y Wojciech Szczęsny esperan su oportunidad, aunque ninguno está aún inscrito oficialmente.
Según el análisis de Cadena SER, esta situación es “un problema que debería preocupar al Barça más que cualquier otro”, debido a que el club tiene inscritos en la plantilla solo a Ter Stegen y a Iñaki Peña, quienes no forman parte de los planes del técnico Hansi Flick, que ha apostado por García y Szczęsny.
Ter Stegen ha anunciado públicamente que su recuperación durará entre dos y tres meses, pero el club estima un plazo de cuatro a seis meses, imprescindible para poder catalogarlo como lesión de larga duración y liberar su ficha salarial, facilitando la inscripción de García y Szczęsny sin superar las restricciones de LaLiga (normativa 1:1). Esta discrepancia sobre el tiempo estimado de baja puede ser revisada por un tribunal médico independiente de LaLiga, lo que añade incertidumbre a la situación.
En ese contexto, las críticas no solo provienen de la institución, sino también del entorno alemán, donde se cuestiona la forma en que el Barça ha enfrentado la situación con el portero, uno de los protagonistas históricos del club. Además, se han señalado comportamientos polémicos en el vestuario que podrían haber debilitado su posición como capitán, e incluso se habla de que podría perder el brazalete debido a su actitud reciente.
En resumen, el futuro de la portería del Barça está en el aire. Ter Stegen sigue fuera, Flick ya ha dado prioridad a una rotación sin él, y Joan García y Szczęsny quedan en espera a la decisión de LaLiga. Lo que parecía una renovación limpia se ha convertido en un culebrón silencioso que amenaza con desestabilizar una de las zonas más sensibles del club.





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